Lo Que Ofrecemos (para médicos)
Estamos especializados en el manejo de condiciones neurológicas pediátricas que requieren una evaluación experta.
Epilepsia y trastornos paroxísticos
¿Cuándo derivar?
Pérdida de conciencia con movimientos anormales, mirada fija o confusión postictal.
Crisis focales o generalizadas, ausencias atípicas.
Sospecha de convulsiones febriles atípicas.
Caídas repentinas, pérdida de tono muscular o movimientos involuntarios recurrentes.
Sospecha de síncope neurocardiogénico en casos de desmayos con palidez, sudoración o desencadenados por dolor/emoción.
¿Por Qué derivar? Para diferenciar entre crisis epilépticas y otros trastornos paroxísticos e iniciar un tratamiento adecuado.
Cefaleas y dolores neurológicos
¿Cuándo derivar?
Migrañas frecuentes e incapacitantes asociadas con alteraciones digestivas o sensoriales.
Cefaleas crónicas resistentes al tratamiento sintomático.
Sospecha de cefalea secundaria: despertares nocturnos, aumento progresivo de la intensidad, signos neurológicos asociados.
Sospecha de neuralgia del trigémino: dolor facial punzante desencadenado por el tacto o la masticación.
¿Por Qué derivar? Para identificar una causa subyacente y proponer un enfoque terapéutico eficaz.
Trastornos del desarrollo psicomotor
¿Cuándo derivar?
Retraso o regresión en las habilidades motoras (sentarse, caminar, manipular objetos).
Retraso en el habla, dificultades en la comunicación no verbal.
Falta de contacto visual o dificultades en la interacción social.
¿Por Qué derivar? Para evaluar un posible trastorno neurológico subyacente y guiar una intervención temprana.
Trastornos del tono muscular
¿Cuándo derivar?
Hipotonía: bebé con poca fuerza, dificultad para sostener la cabeza, debilidad muscular.
Hipertonía: rigidez excesiva, espasticidad, distonía (movimientos involuntarios anormales).
¿Por Qué derivar? Para detectar trastornos neuromusculares y ajustar la rehabilitación y/o el tratamiento.
Trastornos del movimiento
¿Cuándo derivar?
Temblor: involuntario, en reposo o en acción, posiblemente patológico.
Mioclonías: sacudidas musculares breves, aisladas o repetitivas, a veces relacionadas con epilepsia.
Distonías: contracciones musculares anormales que provocan posturas involuntarias.
Corea: movimientos rápidos, impredecibles, que desaparecen en reposo.
Atetosis: movimientos lentos y sinuosos de las extremidades.
Estereotipias: gestos repetitivos e invariables, a veces asociados a trastornos del neurodesarrollo.
¿Por Qué derivar? Para diferenciar un trastorno primario del movimiento de una patología neurológica subyacente.
Trastornos del equilibrio y la coordinación
¿Cuándo derivar?
Ataxia: dificultad para caminar, inestabilidad.
Dismetría: coordinación deficiente de los movimientos.
¿Por Qué derivar? Para descartar una afectación cerebelosa o periférica.
Enfermedades neuromusculares y neurogenéticas
¿Cuándo derivar?
Debilidad muscular inexplicada, fatiga excesiva.
Sospecha de neuropatía, miopatía congénita o distrofia muscular.
Retraso en la adquisición de habilidades motoras, marcha en puntillas persistente.
¿Por Qué derivar? Para diagnosticar precozmente enfermedades neuromusculares.
Malformaciones y síndromes neurológicos
¿Cuándo derivar?
Anomalías en el perímetro craneal (microcefalia, macrocefalia).
Sospecha de síndrome neurocutáneo (manchas café con leche, angiofibromas, anomalías vasculares).
¿Por Qué derivar? Para una detección temprana y un manejo especializado.